Recorte a los CEN-CINAI amenaza el sustento diario de miles de familias costarricenses

Diputados trasladan ₡40.000 millones destinados a la niñez vulnerable para cubrir déficit de pensiones; crece la preocupación por el impacto social

Miles de familias costarricenses podrían enfrentar mayores dificultades para alimentar, cuidar y educar a sus hijos tras la decisión tomada en la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa de recortar ₡40.000 millones al presupuesto de los Centros de Educación y Nutrición y Centros Infantiles de Atención Integral (CEN-CINAI).

La medida forma parte de una modificación presupuestaria mediante la cual también se recortan ₡30.000 millones destinados a programas de vivienda social, con el objetivo de trasladar esos recursos al Régimen No Contributivo de Pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Aunque el debate político se ha centrado en la legalidad y conveniencia del traslado de recursos, detrás de los números existe una realidad cotidiana que afecta directamente a miles de hogares de escasos recursos.

Más que un centro infantil

Para muchas familias costarricenses, especialmente aquellas encabezadas por madres solteras o personas con empleos informales, los CEN-CINAI representan mucho más que un lugar de cuido.

Cada día, miles de niños reciben alimentación, seguimiento nutricional, estimulación temprana y atención integral en estos centros. Para numerosos hogares vulnerables, los alimentos suministrados por el programa constituyen un apoyo indispensable para completar la dieta familiar.

Cuando un niño recibe desayuno, almuerzo y meriendas en un CEN-CINAI, el beneficio no solo alcanza al menor. También libera recursos económicos que la familia puede destinar a pagar alquiler, transporte, medicamentos o servicios básicos.

Por esa razón, especialistas en desarrollo social advierten que cualquier disminución significativa de recursos puede tener efectos que trascienden las propias instalaciones de los centros.

El impacto en una familia trabajadora

Imagine a una madre que sale de su casa a las cinco de la mañana para tomar dos autobuses y llegar a su trabajo. Gracias al CEN-CINAI de su comunidad, sabe que su hijo estará atendido, alimentado y seguro durante la jornada laboral.

Si disminuye la capacidad de atención, se reducen servicios o aumentan las listas de espera, esa madre podría verse obligada a buscar alternativas privadas que no puede costear o incluso abandonar temporalmente su empleo para cuidar a su hijo.

La consecuencia inmediata sería una reducción en los ingresos familiares y un aumento de la vulnerabilidad económica del hogar.

Niñez vulnerable en riesgo

Diversos sectores han advertido que el recorte equivale a una porción importante del presupuesto destinado a la atención infantil para el próximo año. Los críticos de la medida sostienen que podría afectar programas de nutrición, cuido y desarrollo dirigidos precisamente a la población con mayores necesidades.

Los CEN-CINAI cumplen además una función preventiva. La detección temprana de problemas nutricionales, retrasos en el desarrollo o situaciones de riesgo social permite intervenir antes de que los problemas se agraven.

Reducir recursos en esta etapa de la vida podría generar costos mucho mayores para el Estado en el futuro, tanto en salud como en educación y asistencia social.

Un debate entre poblaciones vulnerables

La discusión ha generado una situación particularmente compleja porque los fondos recortados serán utilizados para financiar otro programa social: las pensiones del Régimen No Contributivo que reciben personas adultas mayores y ciudadanos en condición de pobreza extrema.

Esto ha llevado a varios diputados a cuestionar que el Estado esté enfrentando necesidades sociales urgentes sacrificando recursos de otros programas que también atienden a poblaciones vulnerables.

En otras palabras, el debate ya no gira únicamente alrededor de cuánto dinero se necesita, sino de quién asumirá las consecuencias de la falta de planificación presupuestaria.

Más allá de las cifras

Los ₡40.000 millones recortados pueden parecer una cifra abstracta dentro del presupuesto nacional. Sin embargo, para miles de familias representan alimentos, cuido infantil, apoyo nutricional y oportunidades de desarrollo para niños que viven en condiciones difíciles.

Mientras el proyecto continúa su trámite legislativo y algunos sectores impulsan mociones para revertir los recortes, la preocupación crece entre quienes consideran que la decisión podría terminar trasladando el costo de los ajustes presupuestarios a los hogares que menos capacidad tienen para absorberlo.

Porque detrás de cada partida presupuestaria existe una realidad concreta: niños que necesitan alimentación adecuada, madres que dependen del cuido institucional para conservar su empleo y familias que encuentran en los CEN-CINAI una de las pocas redes de apoyo con las que cuentan para salir adelante.

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