DE H. SOLÍS A BEL: LA RED EMPRESARIAL Y FAMILIAR QUE VOLVIÓ A BARRANCA-LIMONAL DE LA MANO DE INGENIERÍA ESTRELLA

Del “H. Solís no tenía los medios” de Rodrigo Chaves a una nueva adjudicación en la que el antiguo socio de la constructora se asoció con una empresa propiedad de la hija de Mélida Solís

La historia de la carretera Barranca-Limonal permite reconstruir una particular secuencia de contratos públicos, relaciones empresariales y vínculos familiares que atraviesa varias administraciones y que, durante el gobierno de Rodrigo Chaves Robles, terminó produciendo una situación difícil de ignorar.

Cuando Chaves inició su administración en 2022, su discurso hacia algunas de las grandes constructoras vinculadas con la obra pública fue severo. Constructora Hernán Solís S.R.L. (H. Solís), una de las empresas relacionadas con la investigación judicial conocida como caso Cochinilla, se encontraba entre las compañías que enfrentaban un fuerte cuestionamiento público.

Posteriormente, cuando el proyecto Barranca-Limonal quedó prácticamente paralizado, Chaves fue todavía más explícito respecto de la capacidad de H. Solís.

“H. Solís no tenía los medios”, afirmó.

También sostuvo que la empresa “no podía terminar” Barranca-Limonal.

El Gobierno buscó entonces una alternativa, incluyendo una eventual cesión del contrato a la mexicana Tradeco.

El contrato original terminó anticipadamente.

Sin embargo, algunos años después, Ingeniería Estrella —la empresa que había acompañado a H. Solís en aquel contrato fallido— regresó a Barranca-Limonal.

Esta vez su socia costarricense ya no se llamaba H. Solís.

Se llamaba BEL Ingeniería.

El detalle relevante es quién está detrás de BEL: según las declaraciones juradas incorporadas al Sistema Integrado de Compras Públicas (SICOP), su única accionista es Mélida María Acosta Solís, hija de Mélida Solís Vargas, única accionista de H. Solís.

La historia, sin embargo, comienza muchos años antes.


H. SOLÍS Y ESTRELLA: UNA RELACIÓN ANTERIOR AL GOBIERNO DE CHAVES

Es incorrecto afirmar que Constructora Hernán Solís se transformó en Ingeniería Estrella o que simplemente cambió de nombre.

Son empresas jurídicamente diferentes.

Constructora Hernán Solís S.R.L. es costarricense.

Ingeniería Estrella S.A. forma parte del Grupo Estrella de República Dominicana y sus beneficiarios finales declarados corresponden a miembros de la familia Estrella Tavárez.

Pero ambas empresas mantenían una relación empresarial desde mucho antes de que Rodrigo Chaves llegara a la Presidencia.

Documentación conocida públicamente permite rastrear asociaciones entre H. Solís e Ingeniería Estrella al menos desde 2014, inicialmente relacionadas con Circunvalación Norte.

Posteriormente aparecen asociadas en algunos de los proyectos de infraestructura más importantes del país:

Circunvalación Norte.

Taras-La Lima.

Barranca-Limonal.

Para diciembre de 2019, por ejemplo, el MOPT adjudicó formalmente Taras-La Lima al Consorcio HSolís-Estrella, integrado por Constructora Hernán Solís S.R.L. e Ingeniería Estrella S.A.

La relación entre ambas compañías, por tanto, no nació después de Cochinilla ni durante el gobierno de Chaves.

Era considerablemente anterior.


EL NEXO DE ROBERTO ACOSTA MORA

Existe otro elemento que permite comprender qué tan cercana llegó a ser la relación operativa entre ambas empresas.

Según certificaciones del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) obtenidas por el Organismo de Investigación Judicial y posteriormente divulgadas por Semanario Universidad, Roberto Acosta Mora aparecía en 2019 como representante ante el CFIA tanto de Constructora H. Solís como de Ingeniería Estrella.

También aparecía relacionado con la representación de la compañía española Visever.

¿Quién es Roberto Acosta Mora?

Es esposo de Mélida Solís Vargas, propietaria de Constructora Hernán Solís.

Acosta también ha estado vinculado a la administración de H. Solís.

Este dato no significa que H. Solís fuera propietaria de Ingeniería Estrella.

No lo era.

La empresa dominicana pertenece a otro grupo empresarial.

Lo que sí evidencia es que las dos constructoras que posteriormente integrarían conjuntamente grandes consorcios de obra pública mantenían una relación operativa estrecha.

El vínculo familiar adquiere mayor importancia varios años después, cuando aparece BEL Ingeniería.


2021: EL CASO COCHINILLA

En junio de 2021 estalló la investigación judicial denominada caso Cochinilla, relacionada con presuntas irregularidades en contratos de conservación vial del Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI).

Constructora Hernán Solís quedó ubicada entre las principales empresas investigadas.

Las pesquisas comprendieron supuestos pagos irregulares, tráfico de influencias, favorecimientos administrativos y otras conductas relacionadas con contratación pública.

Debe hacerse una precisión indispensable: ser investigado o acusado dentro de un proceso penal no equivale a haber sido condenado. Las responsabilidades penales corresponden exclusivamente a los tribunales.

Sin embargo, desde el punto de vista político y reputacional, Cochinilla golpeó fuertemente la imagen de las grandes constructoras que tradicionalmente participaban en la infraestructura vial costarricense.

Ese era el escenario existente cuando Rodrigo Chaves asumió la Presidencia en mayo de 2022.


CHAVES Y SU DISCURSO CONTRA LOS PRIVILEGIOS DE LAS CONSTRUCTORAS

Una de las primeras medidas anunciadas por la nueva administración fue la eliminación del subsidio al asfalto.

El Gobierno justificó su decisión en términos particularmente críticos:

“No es justificable que las empresas constructoras de Costa Rica se beneficien de subsidios que termina pagando el usuario”.

Investigaciones periodísticas anteriores habían estimado que los consumidores de combustibles subsidiaban indirectamente hasta ₡4.780 millones anuales del asfalto utilizado por empresas como H. Solís y MECO.

La decisión encajaba perfectamente dentro de la narrativa política con la que Chaves había llegado al Gobierno: acabar con privilegios, cuestionar las relaciones tradicionales entre empresas y Estado y modificar la forma en que se administraba la obra pública.

Pero simultáneamente el Gobierno heredaba un enorme problema:

Barranca-Limonal.


UN CONTRATO DE $182 MILLONES

La ampliación de Barranca-Limonal había sido adjudicada al consorcio integrado por:

Constructora Hernán Solís + Ingeniería Estrella.

El contrato original rondaba los $182 millones y contemplaba aproximadamente 50 kilómetros.

Las obras comenzaron en agosto de 2020.

Pero el avance empezó a separarse considerablemente de lo programado.

Para julio de 2022 el proyecto presentaba aproximadamente un 7% de ejecución, cuando el avance programado rondaba el 43%.

A finales de 2022 las obras estaban prácticamente paralizadas.

El consorcio solicitó terminar el contrato.

Las explicaciones de las partes fueron diferentes.

El contratista argumentó problemas relacionados con expropiaciones, reubicación de servicios públicos, diseños y otras condiciones necesarias para desarrollar las obras.

El MOPT atribuyó responsabilidades al contratista por atrasos y abandono.

El proyecto quedó atrapado en una disputa contractual.

Y Rodrigo Chaves comenzó a referirse directamente a H. Solís.


“H. SOLÍS NO TENÍA LOS MEDIOS”

En junio de 2023, Chaves explicó públicamente la situación:

“Tenemos el tema estancado, teníamos a H. Solís, pero ellos no tenían los medios”.

En otra explicación afirmó:

“H. Solís no podía terminar la carretera Barranca-Limonal”.

La posición gubernamental parecía inequívoca.

La constructora debía salir y había que encontrar quién terminara la carretera.

El entonces ministro de Obras Públicas y Transportes, Luis Amador, también manifestó la intención de apartar a H. Solís del proyecto y buscar una nueva contratación.

Pero antes se exploró otra posibilidad.


LA APARICIÓN DE TRADECO

El Gobierno analizó una eventual cesión contractual para que la empresa mexicana Tradeco asumiera Barranca-Limonal.

El propio Rodrigo Chaves reconoció posteriormente haber conversado con representantes de esa compañía.

Según explicó:

“Yo temía que no ceder el contrato nos iba a costar muchísimo dinero y muchísimo tiempo”.

La cesión finalmente no se concretó.

Posteriormente, las circunstancias relacionadas con esas gestiones provocaron una investigación de la Fiscalía sobre posibles presiones para facilitar la operación.

El contrato con H. Solís-Estrella finalmente terminó.

Pero el conflicto económico apenas comenzaba.


H. SOLÍS-ESTRELLA RECLAMA $23 MILLONES

Después de la terminación contractual, el consorcio H. Solís-Estrella presentó un reclamo por aproximadamente $23 millones.

La controversia pasó al mecanismo correspondiente de resolución contractual.

El desenlace resulta relevante frente a la narrativa de que simplemente se había expulsado a una empresa incapaz de continuar.

En diciembre de 2023 se determinó que el Estado debía pagar al consorcio aproximadamente:

$13 millones.

Es decir, el contrato terminó anticipadamente, las obras quedaron inconclusas y el Estado además tuvo que enfrentar una millonaria compensación al antiguo contratista.


MIENTRAS TANTO, H. SOLÍS Y ESTRELLA SEGUÍAN CONSTRUYENDO

El conflicto de Barranca-Limonal no significó el final de la relación de H. Solís y Estrella con la infraestructura pública costarricense.

Ambas compañías continuaban ejecutando proyectos adjudicados anteriormente.

Entre ellos estaban Circunvalación Norte y Taras-La Lima.

Y en 2024 ocurrió un giro llamativo en el discurso presidencial.


DEL “NO TENÍA LOS MEDIOS” A LAS INAUGURACIONES

En octubre de 2024 Rodrigo Chaves participó en la inauguración de Circunvalación Norte.

La obra había sido ejecutada precisamente por:

Ingeniería Estrella + Constructora Hernán Solís.

El mandatario calificó la conclusión de la obra como un día histórico para Costa Rica.

Un mes después, en noviembre de 2024, participó en la puesta en servicio del paso elevado de Taras-La Lima.

Nuevamente el constructor era:

Consorcio Estrella-H. Solís.

En esa oportunidad Chaves destacó públicamente el cumplimiento de la palabra empeñada y reconoció al consorcio constructor.

El contraste resulta evidente.

En 2023:

“H. Solís no tenía los medios”.

“H. Solís no podía terminar la carretera Barranca-Limonal”.

En 2024, el Presidente participaba en actos de inauguración de proyectos construidos por H. Solís-Estrella y reconocía públicamente sus resultados.

Esto no significa necesariamente que exista una contradicción técnica: una empresa puede enfrentar problemas en un contrato y completar satisfactoriamente otro.

Pero desde el punto de vista del discurso político, el cambio de tono es evidente.

Y todavía faltaba Barranca-Limonal.


BARRANCA-LIMONAL VUELVE A LICITARSE

Después del fracaso del contrato original era necesario volver a contratar las obras.

Finalmente el proyecto se dividió.

Una de las nuevas adjudicaciones correspondió al denominado:

Consorcio Barranca Ruta 1.

Sus integrantes:

BEL Ingeniería S.A.

Ingeniería Estrella S.A.

El consorcio recibió aproximadamente $121,6 millones para construir los primeros 25 kilómetros.

Ingeniería Estrella regresaba así a Barranca-Limonal.

Pero H. Solís ya no figuraba como su socia.

En su lugar aparecía BEL Ingeniería.

Entonces surge la pregunta fundamental:

¿Quién está detrás de BEL?


DE MÉLIDA SOLÍS A MÉLIDA ACOSTA SOLÍS

Las declaraciones juradas incorporadas en SICOP permiten reconstruir las relaciones societarias.

En Constructora Hernán Solís figura como única accionista:

Mélida Solís Vargas.

En BEL Ingeniería figura como única accionista:

Mélida María Acosta Solís.

Mélida María Acosta Solís es hija de:

Mélida Solís Vargas

y

Roberto Acosta Mora.

Es decir:

la única accionista declarada de BEL Ingeniería es hija de la única accionista de H. Solís.

Y Roberto Acosta Mora, su padre, es precisamente el empresario que había estado vinculado con H. Solís y que, según la documentación del CFIA divulgada por la prensa, había aparecido como representante ante ese colegio profesional tanto de H. Solís como de Ingeniería Estrella.

La secuencia empresarial y familiar puede resumirse así:

Mélida Solís Vargas
→ única accionista de H. Solís.

Roberto Acosta Mora
→ esposo de Mélida Solís Vargas.
→ vinculado a la administración de H. Solís.
→ apareció como representante ante el CFIA de H. Solís e Ingeniería Estrella.

Mélida María Acosta Solís
→ hija de Mélida Solís Vargas y Roberto Acosta Mora.
→ única accionista declarada de BEL Ingeniería.

Y en los consorcios:

ANTES:

H. SOLÍS + INGENIERÍA ESTRELLA.

DESPUÉS:

BEL INGENIERÍA + INGENIERÍA ESTRELLA.

Por tanto, Estrella permanece como integrante común de ambas estructuras, mientras que la empresa costarricense cambia de H. Solís a BEL, compañía propiedad de la hija de la propietaria de H. Solís.


H. SOLÍS NO DESAPARECIÓ

Otro elemento descarta la idea de que H. Solís simplemente hubiera cambiado de nombre.

Constructora Hernán Solís continuó existiendo jurídicamente.

Su cédula jurídica siguió siendo:

3-102-008555.

Además, continuó participando en contratación pública.

Registros de la Contraloría muestran adjudicaciones a Constructora Hernán Solís durante 2024 por aproximadamente:

₡751 millones.

Por tanto, no ocurrió una transformación jurídica de:

“H. Solís → Estrella”.

Tampoco de:

“H. Solís → BEL”.

Las empresas son entidades jurídicas distintas.

Lo que sí existe y está documentado es una continuidad de relaciones empresariales y familiares.


EL COSTO DE EMPEZAR DE NUEVO

Existe además una dimensión económica.

El contrato original H. Solís-Estrella contemplaba aproximadamente 50 kilómetros por unos:

$182 millones.

Terminó después de años de dificultades y con un avance limitado. Datos posteriores sitúan el avance alcanzado alrededor del 18% y unos $34 millones desembolsados.

El proyecto tuvo que volver a contratarse.

Los primeros 25 kilómetros fueron adjudicados a:

BEL + ESTRELLA

por aproximadamente:

$121,6 millones.

Los siguientes 23 kilómetros fueron adjudicados a:

MECO

por aproximadamente:

$141,7 millones.

Las nuevas contrataciones suman:

$263,3 millones.

Si se incorporan recursos gastados anteriormente y trabajos de conservación, estimaciones publicadas situaron el costo acumulado alrededor de:

$305,3 millones.

En enero de 2026, el propio Rodrigo Chaves reconoció que los atrasos habían supuesto aproximadamente:

$112 millones adicionales.


EL REGRESO

La nueva adjudicación produce una situación singular.

El proyecto original había sido contratado con:

H. SOLÍS + ESTRELLA.

El Gobierno sostuvo posteriormente que H. Solís no tenía los medios para terminarlo.

El contrato terminó.

Se intentó encontrar otra empresa.

Se exploró Tradeco.

El antiguo consorcio reclamó al Estado.

El Estado terminó obligado a pagar aproximadamente $13 millones.

Posteriormente Chaves inauguró otras obras construidas por H. Solís-Estrella y pasó del duro cuestionamiento a reconocer públicamente los resultados del consorcio.

Barranca-Limonal volvió a licitarse.

Y finalmente una parte sustancial del proyecto volvió a quedar en manos de:

INGENIERÍA ESTRELLA, antiguo socio de H. Solís.

Esta vez asociada con:

BEL INGENIERÍA, cuya única accionista declarada es hija de la única accionista de H. Solís.


LA RED FAMILIAR Y EMPRESARIAL

Vista conjuntamente, la estructura es sencilla:

MÉLIDA SOLÍS VARGAS
Propietaria de H. Solís

├── Esposa de ROBERTO ACOSTA MORA
│ vinculado a H. Solís y quien apareció
│ como representante ante el CFIA tanto
│ de H. Solís como de Ingeniería Estrella

└── Madre de MÉLIDA MARÍA ACOSTA SOLÍS
única accionista declarada de
BEL INGENIERÍA

Mientras tanto:

INGENIERÍA ESTRELLA

fue socia de:

H. SOLÍS

y posteriormente pasó a ser socia de:

BEL INGENIERÍA.

No se trata de demostrar, mediante estos vínculos, que exista una conducta ilegal.

Las relaciones familiares entre accionistas de distintas compañías son legales, así como también lo es que empresas relacionadas participen en contratación pública mientras cumplan los requisitos establecidos.

Pero las relaciones son relevantes desde el punto de vista periodístico porque permiten comprender quiénes participaron en el contrato anterior y quiénes regresaron posteriormente al mismo proyecto.


UNA HISTORIA EN CINCO ACTOS

La secuencia completa puede resumirse cronológicamente:

2014
H. Solís e Ingeniería Estrella ya aparecen asociándose empresarialmente.

2019-2020
H. Solís-Estrella recibe importantes proyectos, entre ellos Taras-La Lima y Barranca-Limonal.

2021
Estalla el caso Cochinilla y H. Solís queda entre las principales constructoras investigadas.

2022
Rodrigo Chaves llega al Gobierno con un fuerte discurso contra privilegios asociados a las grandes constructoras. Elimina el subsidio al asfalto.

Barranca-Limonal presenta graves atrasos.

2022-2023
El proyecto queda prácticamente paralizado.

El Gobierno busca sacar a H. Solís.

2023
Chaves declara:

“H. Solís no tenía los medios”.

Y también:

“H. Solís no podía terminar la carretera Barranca-Limonal”.

Se intenta explorar una cesión a Tradeco.

El contrato H. Solís-Estrella termina.

DICIEMBRE DE 2023
El Estado queda obligado a pagar aproximadamente $13 millones al antiguo consorcio por la controversia contractual.

2024
Chaves inaugura Circunvalación Norte y Taras-La Lima, obras ejecutadas por H. Solís-Estrella, y reconoce públicamente al consorcio.

H. Solís continúa existiendo y recibiendo adjudicaciones públicas.

2025
Barranca-Limonal vuelve a adjudicarse.

Una parte queda en manos de:

BEL Ingeniería + Ingeniería Estrella.

La propietaria de BEL es hija de la propietaria de H. Solís.

2026
Las obras vuelven a ponerse en marcha bajo los nuevos contratos.

Chaves reconoce que los atrasos implicaron aproximadamente $112 millones adicionales.


LO QUE LOS DOCUMENTOS PERMITEN AFIRMAR

No existe fundamento para decir que H. Solís simplemente cambió su nombre por Ingeniería Estrella.

Tampoco sería preciso afirmar que BEL y H. Solís son jurídicamente la misma empresa.

Lo que sí puede sostenerse con la información pública disponible es lo siguiente:

Primero: H. Solís e Ingeniería Estrella mantenían una relación empresarial desde años antes del gobierno de Rodrigo Chaves.

Segundo: ambas integraban el consorcio responsable del contrato original de Barranca-Limonal.

Tercero: Rodrigo Chaves afirmó posteriormente que H. Solís no tenía los medios y no podía terminar esa carretera.

Cuarto: el Gobierno intentó sustituir al contratista e incluso exploró una cesión a Tradeco.

Quinto: la terminación del contrato derivó en una controversia que terminó obligando al Estado a pagar aproximadamente $13 millones al antiguo consorcio.

Sexto: posteriormente Chaves participó en inauguraciones de otras obras construidas por H. Solís-Estrella y reconoció públicamente sus resultados.

Séptimo: Ingeniería Estrella regresó posteriormente a Barranca-Limonal.

Octavo: su nueva socia fue BEL Ingeniería.

Noveno: la única accionista declarada de BEL, Mélida María Acosta Solís, es hija de Mélida Solís Vargas, única accionista de H. Solís.

Décimo: Roberto Acosta Mora, esposo de Mélida Solís y padre de Mélida Acosta, estuvo vinculado a H. Solís y apareció en documentación del CFIA como representante tanto de H. Solís como de Ingeniería Estrella.

Undécimo: H. Solís nunca desapareció: siguió existiendo jurídicamente y continuó recibiendo contrataciones públicas.

Duodécimo: el proyecto originalmente contratado por aproximadamente $182 millones requirió posteriormente nuevas contrataciones por aproximadamente $263,3 millones, además de recursos ya invertidos y otros gastos asociados.


LA PREGUNTA QUE QUEDA

El aspecto relevante de esta historia no es un supuesto cambio de nombre.

Los documentos muestran algo más complejo.

Una carretera fue adjudicada originalmente al consorcio H. Solís-Estrella.

La obra terminó paralizada.

El Presidente afirmó que H. Solís no tenía los medios para terminarla.

Su Gobierno buscó sustituirla.

El contrato terminó y el Estado debió pagar una millonaria suma como resultado de la controversia.

Años después, el mismo Presidente terminó inaugurando y reconociendo públicamente otras obras realizadas por H. Solís-Estrella.

Y cuando Barranca-Limonal volvió finalmente a contratarse, uno de los integrantes del antiguo consorcio regresó:

Ingeniería Estrella.

Su nuevo socio costarricense fue BEL Ingeniería.

Y BEL pertenece a la hija de la propietaria de H. Solís.

Por eso, la pregunta periodísticamente relevante no es:

“¿H. Solís cambió de nombre?”

La pregunta es otra:

¿Cómo terminó una parte de Barranca-Limonal nuevamente adjudicada al antiguo socio de H. Solís, ahora acompañado por una empresa cuya única accionista declarada es hija de la propietaria de la constructora que Rodrigo Chaves había señalado como incapaz de terminar la obra?

No constituye por sí mismo evidencia de ilegalidad.

Pero después de los cuestionamientos, la paralización, el cambio de contratista, los millones adicionales y el discurso con que el Gobierno justificó aquellas decisiones, es una relación empresarial y familiar que merece ser conocida y explicada.

Porque los nombres de las sociedades son diferentes.

Las relaciones entre quienes están detrás de ellas cuentan una historia mucho más larga.

Fuentes: Sistema Integrado de Compras Públicas (SICOP); Contraloría General de la República; información y certificaciones del CFIA divulgadas a partir de documentación obtenida por el OIJ; publicaciones oficiales sobre los proyectos; Semanario Universidad; La Nación; CRHoy; documentación del Consorcio H. Solís-Estrella y publicaciones relacionadas con Circunvalación Norte, Taras-La Lima y Barranca-Limonal.

Nota editorial: Las menciones al caso Cochinilla corresponden a investigaciones y actuaciones judiciales. Una investigación, imputación o acusación no equivale a una condena. Las relaciones societarias o familiares descritas tampoco constituyen, por sí mismas, evidencia de una conducta ilícita.

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