Mundial 2026: el fútbol brilla, pero las polémicas persiguen a la FIFA
Mientras millones de aficionados siguen los partidos de la Copa Mundial 2026 que ya se disputa en Estados Unidos, Canadá y México, la FIFA enfrenta una creciente ola de cuestionamientos relacionados con decisiones políticas, criterios disciplinarios y presuntas inconsistencias en la aplicación de sus principios.
A pesar del éxito organizativo reportado en los primeros encuentros y de la alta asistencia a los estadios, las controversias extradeportivas continúan ocupando titulares alrededor del torneo.
Uno de los temas más debatidos es la ausencia de Rusia. La selección rusa permanece excluida de las competiciones internacionales tras las sanciones impuestas por FIFA y UEFA luego de la invasión de Ucrania, por lo que no pudo participar en el proceso clasificatorio rumbo al Mundial 2026.
Sin embargo, diversos sectores han cuestionado la consistencia de estas decisiones. Activistas, organizaciones y aficionados han señalado que, mientras Rusia fue suspendida rápidamente, la FIFA no ha aplicado medidas equivalentes contra Israel pese a las solicitudes presentadas por sectores vinculados al fútbol palestino o las protestas realizadas durante el propio Mundial. Igualmente se ha cuestionado el porqué Estados Unidos, sigue participando no solo como parte del evento sino como seleccionado nacional, si actuó de forma similar a Rusia.
Las críticas también han surgido alrededor de Irán. Aunque la selección iraní participa en el torneo, dirigentes y jugadores han denunciado dificultades relacionadas con restricciones migratorias, controles adicionales y problemas logísticos derivados del contexto geopolítico actual. Incluso el cuerpo técnico iraní llegó a plantear sus quejas directamente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Para muchos observadores, estas situaciones alimentan la percepción de que el organismo rector del fútbol mundial aplica criterios diferentes según el país involucrado. El debate se ha trasladado a medios de comunicación, redes sociales y comunidades de aficionados, donde las acusaciones de «doble rasero» se han convertido en uno de los temas recurrentes del campeonato.
A estas controversias se suman otras críticas dirigidas a la organización del torneo. Algunos jugadores han cuestionado el estado de ciertas canchas, mientras grupos ambientalistas protestan por los acuerdos comerciales de la FIFA con grandes compañías petroleras.
Paradójicamente, la misma FIFA que durante el Mundial impulsa campañas contra la discriminación y los discursos de odio enfrenta cuestionamientos sobre la coherencia entre esos mensajes y algunas de sus decisiones institucionales.
Por ahora, el espectáculo dentro de la cancha continúa captando la atención mundial. Sin embargo, fuera de ella, el torneo también se ha convertido en un escenario donde se discuten temas de política internacional, derechos humanos y la imparcialidad de las máximas autoridades del fútbol.
Y mientras los goles ocupan las portadas deportivas, las preguntas sobre si la FIFA aplica las mismas reglas para todos siguen acompañando cada jornada del Mundial 2026.

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